En el Carmelo Teresiano estamos de fiesta. El papa Francisco aprobó el pasado día 28 de Noviembre las Virtudes heroicas de la Madre Ana de Jesús (Lobera).

Día señalado en el Carmelo, en el que todos volvemos la mirada a ese rinconcillo de Ávila, donde nació -a impulsos de la madre Teresa de Jesús-, la primera comunidad de frailes carmelitas descalzos aquel 28 de Noviembre de 1568. Uno de aquellos primeros descalzos, nuestro santo Padre Juan de la Cruz, bien estimó y ayudó a la Madre Ana de Jesús, Priora del recién estrenado monasterio descalzo de Beas de Segura (Jaén), fundado por la Madre Teresa. A ella dedicó el santo su Cántico Espiritual.

Corriendo el tiempo, y ya Madre Ana de Jesús en el Carmelo de Madrid, también fue la destinataria de la Dedicatoria de la Exposición del Libro de Job, que escribiera fray Luis de León a instancias de la Madre.

Madre Ana llevó la obra teresiana más allá de nuestras fronteras, conservando fielmente el espíritu y las Constituciones de la Madre Teresa de Jesús.

Figura esta, la de Madre Ana de Jesús, digna de ser conocida dentro y fuera del Carmelo Teresiano.

Y ahora, después de muchos avatares, silencios y compases de espera, vemos por fin reconocidas por la Iglesia, en la persona del papa Francisco, las virtudes que siempre practicó la Madre Ana, que vivió en la sencillez de la vida descalza. Esperemos el Milagro que agilice este Proceso tan esperado.

Que Ana de Jesús nos bendiga a todos desde el cielo.

Muerte de la Madre Ana de Jesús

Para un mayor conocimiento de la Madre Ana de Jesús (Lobera), remitimos a «Ana de Jesús, hija y coadjutora de Santa Teresa», del padre Ildefonso Moriones, publicado el 1 de Octubre de este año. A quien le interese, puede contactar con el autor: ildefonsomoriones@gmail.com.

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