Virgen del Carmen (Cádiz)

Aunque haga calorcito, Cádiz se pone sus galas de color marrón para celebrar a la Madre. Las brisas que refrescan el verano traen a la memoria del corazón su nombre como un dulce susurro.

Cada año nuestra ciudad vive su devoción en diversos actos que se preparan. En la Iglesia de Ntra. Señora del Carmen de los Padres Carmelitas Descalzos, situada en la Alameda, se celebra la muy concurrida novena. Este año a cargo del Padre Francisco Gutiérrez O.C.D., Director Espiritual de la Archicofradía de Ntra. Sra. del Carmen Coronada y de la Orden Tercera del Carmelo Seglar.

Quizá menos concurrido, pero de mucha belleza y fervor, es el Rosario de la Aurora que se reza en el domingo dentro de la novena. Salen tempranito de la Iglesia del Carmen portando el estandarte de la Virgen por las serenas calles gaditanas, mientras desgranan los 20 misterios del rosario. Rompe el silencio con brío y mucho compás el coro de Luis Rivero: “La Virgen va por mi puerta/ lágrimas no han de tenerse/ la Virgen va por mi puerta/ llorando siento el consuelo/nada me queda en la tierra/ si estoy viviendo en el Cielo”. Hacen una parada en nuestra capilla, comparten con nosotras un misterio ante la imagen de la Virgen que preside nuestro retablo: una joven morena y hermosa, de mirada dulce, que tiene a su Hijo sentado en el regazo. Se marchan por la Alameda rezando y cantando junto al mar, bañados por las primeras luces del día. Toda una estampa de fe y amor a la Reina de los Mares.

Aquí en nuestra casa, después de habernos preparado con una novena “al modo nostro”, donde cada una puso su granito de arena con la meditación de cada día; celebramos la Solemnidad de Nuestra Madre y Reina con lo mejor que tenemos y que podemos. La Hermana Sacristana engalanó la Iglesia de flores y adornó su camarín como un hermoso jardín. Para la liturgia eucarística, hemos querido estrenar música con una nueva misa de Miguel Alonso que aprendimos después de muchos ensayos. Las puertas estuvieron abiertas por la mañana y por la tarde para todos aquellos que quisieran acercarse a rezar y ganar la indulgencia de este día.

Pero el mayor tributo con el que queremos obsequiar a Nuestra Madre todos los años, es el triduo que se organiza en nuestra capilla después de la Solemnidad: el 17, 18 y 19 de Julio, Fiesta de la Madre de la Divina Gracia.  En él nos acompañan nuestros amigos, bienhechores, hermanos de la Orden, parroquianos, asociaciones y cofradías que forman parte de nuestra vida. Invitamos para este año 2019, para predicador al Padre Óscar Aparicio  O.C.D, que con mucho gusto vino desde Córdoba para celebrarlo. Estuvo acompañado de nuestro Capellán, el Padre Salvador Sánchez de la Campa, y el segundo día también por nuestro párroco, el Padre Óscar González.

La celebración del culto comenzaba a las 18:30 con la Exposición del Santísimo Sacramento y posterior rezo de Vísperas y Oficio de Lecturas por parte de la Comunidad. A las 19:30, el rezo del Santo Rosario que dirigía algún miembro de los grupos invitados, y el rezo de las oraciones y meditación propias de cada día del triduo. Después de la bendición y reserva del Santísimo Sacramento daba comienzo la Eucaristía que amenizaban distintos coros: el día primero, nosotras; el día segundo, el Coro San Martín; y el tercer día, el Coro Virgen del Patrocinio. Hay que destacar que los coros que nos ayudan cada año vienen desinteresadamente y con mucho gusto para rendir tributo a la Reina del Carmelo.

En sus homilías, el Padre Óscar nos habló el primer día de Santa Teresita y la Virgen María, el segundo lo dedicó a la virtud de la alegría, y el tercero al Espíritu del Carmelo y el Santo Escapulario.

Y aunque el verano suele ser tiempo de vacaciones, no perdimos ocasión teniendo aquí al Padre Óscar, un gran historiador, y le pedimos que también nos diera un mini cursillo de Historia de la Orden: desde sus orígenes en el Monte Carmelo hasta la reimplantación del Carmelo en España.

Se nos va Julio pero nos queda en el corazón todo el amor que la Madre nos da y el que nosotras queremos devolverle. Estos días tan intensos son una extraordinaria ocasión de dar gracias por todos los privilegios y regalos que de Ella recibimos y confiadas seguir pidiendo, pues mucho la necesitamos. Son días de gracias especiales para interceder por todos los que nos lo solicitan. Son días para recibir y valorar el cariño sincero y gratuito de tanta gente buena que nos quiere, nos ayuda y nos acompaña. Son días para bendecir a Dios y darle gloria por ser Quien Es y a su Bendita Madre, la Virgen del Carmen.

Carmelitas Descalzas. Cádiz.

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